viernes, 2 de septiembre de 2011

Amor de hermanos


Hoy hemos tenido un día un pelín más relajado, y eso que no tenemos el grupo completo. La dinámica ha sido muy parecida a la de ayer, pero algunos instantes hacen que cambie por completo:
- La visita a la clase de los bebés ha sido un remanso de paz interior. Se escuchaba un hilillo de música relajante al entrar, los pequeños tumbados en la alfombra (algunos dormidos en la sillita) y mirando hacia arriba, intentando descubrir algo más, saboreando, conociendo el lugar, moviendo sus manos y pies... en definitiva, se respiraba tranquilidad. Amorosa tranquilidad.
- La clase de un año tenía algunos pequeños acompañados de sus madres, sólo durante estos días, para una adaptación más llevadera.
- Y la de 2 años tuvimos que dividirla durante unas horas, los peques que estaban más agobiados nos los llevamos a otra clase donde se fueron calmando lentamente y los demás se quedaron en la otra. Cuando todo estaba normalizado, los volvimos a juntar de nuevo. 

Pero el hecho quizás más relevante y asombroso que hayamos presenciado hoy, ha sido una clara muestra del amor que pueden llegar a tener dos hermanos: un apego completo entre ellos. Nuestros gemelos Miguel y Carlota, que ayer se pasaron la mañana investigando la clase y lo que escondían sus cajones, son los protagonistas. 

Miguel llegaba hecho un mar de lágrimas que prácticamente le duró todo el día, salvo momentos puntuales. Carlota siempre acompañaba a su hermano a donde iba y, cada vez que se abría la puerta, allá que estaban ellos. 
Cuando todos los niños estaban sentados mirando cuentos, se abrió la puerta y Miguel rompió de nuevo. La seño intervino para calmarlo, y en la conversación que tuvieron salió un comentario sobre Carlota, el cual interpretó como "la van a separar de mí". El volumen de su llanto aumentó y Carlota empezó también de tan sólo mirarlo a él. Fue en ese momento cuando nos impresionó su reacción y sabíamos que no los podíamos separar, estaban unidos a muerte. La situación se solventó cuando la seño los sentó juntos y puso el brazo de uno en el hombro del otro. 

Se defienden a uñas y dientes, es digno de admiración. Por nuestra parte tenemos que comprender que es prácticamente imposible que estén en clases separadas (ni se nos pasa por la cabeza hacerlo), pero sí tenemos que trabajar y ser constantes en el concepto de que habrá veces que, al tener una atención individualizada hacia todos ellos y conseguir que posean autonomía de forma progresiva, estén separados por poco tiempo.

No me imagino todo lo que puedo seguir aprendiendo de estos pequeños, y nuestros gemelos ya nos han dado una lección bastante importante.

1 comentario:

  1. Que bonita entrada, gracias. Yo tampoco quiero separar a mis niños cuando vallan al cole, espero que me dejen optar y opinar. trestrillistigres

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