viernes, 18 de octubre de 2013

Ángeles

El pasado martes comenzamos una nueva andadura en la 2ª planta del Hospital Virgen del Rocío: el nuevo voluntariado a cargo de la Fundación Prodean, en el ciberaula y visitando las habitaciones. Empiezo mi cuarto año de voluntariado desde que llegué a Los Pajaritos, con las clases de apoyo escolar,y mi tercer año en el hospital. 

Y tras las principales explicaciones sobre cómo funciona el ciber y las principales funciones de los voluntarios, pasamos a visitar las habitaciones. Reconozco que todavía me siguen dando respeto estos pasillos y sobre todo el hecho de entrar en una habitación y ponerte al servicio de la familia esperando cualquier respuesta, ya sea positiva o negativa.

Pero también reconozco que, si únicamente te quedas anclado al ciber y no visitas los pasillos, te pierdes muchas cosas. Cosas maravillosas, y otras no tanto...

Una de esas cosas maravillosas son los ángeles. El martes tuve la suerte de ver a uno. 

Estábamos en la primera planta, si no recuerdo mal en la zona de Pediatría/Nefrología. Ella estaba sentada en una silla de ruedas mirando al horizonte, y sus padres hablaban con una enfermera en medio del pasillo. Al principio, pasó un poco desapercibida a nuestros ojos mientras visitábamos cada habitación, pero, al regresar, la vi de espaldas y algo por dentro me llevó a ponerme delante de ella. 

Puse mi mano en su brazo, tenía la piel muy áspera, le miré a los ojos y le dije con brío "Holaa!!" y continué mi invitación a que subiera al aula. Ella me miró y me asintió mientras se dibujaba una sonrisa en su cara. Qué belleza!! 

Sus padres saltaron de júbilo al escuchar que el aula estaba disponible. Habían esperado mucho tiempo y ya daban por perdida la lucha de encontrarla abierta algún día. 

Al poco tiempo del suceso, tuve que bajar a por las llaves del aula para cerrarla más tarde. Y me la volví a encontrar. Me agaché de nuevo y le pregunté si volvería al ciber. Ella, mirándome a los ojos, me dijo que "sí" con una pequeña vocecita, muy débil, pero que llegaba a mis oídos perfectamente. Su madre me dijo que si estaba todos los días allí, y le contesté que sólo los martes. 

No sé si por arte del destino o porque simplemente tenía que pasarme, pero estaba totalmente convencido de que esa pequeña era un ángel, y yo, afortunado de mí, había conectado con ella.

Esa es una de las maravillas del hospital. 

Y vosotr@s, ¿habéis visto a un ángel alguna vez?

lunes, 14 de octubre de 2013

Movimiento #spidertanga al poder

Aquí va nuestro mayor secreto guardado para Paris!!! El vídeo de todos los #spidertangas hasta el momento!!! A echarse unas risas, y todo por una gran causa!!

TE QUEREMOS PARIS!!! Y QUEREMOS QUE SIEMPRE ESTÉS RIÉNDOTE!!




Únete al movimiento #spidertanga en la fanpage 

Una sonrisa para Paris 

Ala venga, que queremos más!!!

P.D: Atentos que parezco musulmán, verdad Paris? jajajaja

lunes, 7 de octubre de 2013

#porunasonrisa (la de Paris)

No la conozco en persona, pero no me hace falta para saber que es una gran mamá, una gran fotógrafa y, sobre todo, una gran persona. Hace ya mucho que me topé con su blog, que la escuché con gran atención en una entrevista en la Radio Nacional de Cataluña, diciendo verdades sobre la blogosfera. Me encantaría conocerla en persona pero, antes de todo eso, tenemos una labor que muchas más mamás blogueras y yo comenzamos hace poco. 

Una enfermedad que todos conocemos muy bien ha llamado a su puerta, y le llevará un tiempo conviviendo con ella, luchando con ella para salir adelante. Sé que será duro, pero sé que ella será guerrera, y que la energía de su hija, de su familia, y de nosotr@s, le harán mucho más fuerte. 

La blogosfera tiene un efecto secundario muy positivo, que consiste en el cariño que se le coge a aquellas personas que no conoces pero que con solo leerlas te transmiten algo especial, una dulzura, una vida a la que se le coge cariño, y tú eres una de ellas. 

Sabes que nos tienes aquí, y nos hacemos ver poniéndonos un tanga, una braga, un calzoncillo (en mi caso) en la cabeza. Estaremos a tu lado cada día, intentando sacar una sonrisa de tu boca, para que esa enfermedad, aunque te deje sin tu preciosa cabellera negra y te haga pasar duros ratos, sepa que ha perdido una batalla y que perderá la guerra. 

Sé fuerte Paris. Nosotr@s somos parte de tu ejército que nunca te abandonará. 

Un beso fuerte preciosa

Lo que siento por vosotros es inexplicable

Buenos días, 

son las 8 de la mañana, si... lunes de nuevo... "demasiao" para mí... 

Se me pegan las sábanas, vuelta a la rutina de la semana, que si el inglés, que si corre pa' arriba, corre pa' abajo. Noticias... las de siempre... como dice la canción de Estopa "Baja la marea, sube la contribución. Y nos la dan con queso, y queremos jamón" A veces no sabemos ni lo que queremos... 

Tengo dudas... muchas dudas... mantengo la calma, necesito un soplo de aire fresco, todos los días y a todos les hace falta un soplo, algo que les invite a seguir, porque por mucho que quieras, a veces necesitas un empujón. 

Voy pisando la calle, una sensación entre calor y frío, uno no sabe como atinar... vaya tela con el tiempo... y me acerco al puente... ese puente que hace que cambie todo al otro lado. Dos barrios completamente delimitados, no hay excusas, no hay argumentos, son dos mundos completamente diferentes...

Rodeo la glorieta... atascos, ruido, contaminación, caras largas, que huyen, te miran mal o simplemente no te miran... Yo también me evado en la música que llevo encima...

Llego... Cruzo la puerta... miro a la izquierda, no hay nadie... sigo adelante, saludo al personal... es increíble la cantidad de cosas que pasan antes de empezar a trabajar. 

Son las 9 de la mañana, campanas de la iglesia, se abren puertas...

Y algo que los gitanos llaman duende se despierta dentro de mi alma, pero mi duende no está relacionado con el arte. Mi duende es ver cada día esos cuerpecillos entrar por la puerta de clase, es introducirme en sus miradas, ponerme a su altura, e invitarles a que reciban de mí lo único que tengo: amor. No tengo nada más, y no me sirve nada más que eso. 

A veces podéis conmigo, podéis conmigo de lo enamorado que me tenéis, lo que siento por vosotros es inexplicable, y si me faltaseis algún día nada de lo que haga tendrá sentido. Os quiero con locura, y tener el privilegio de cantaros cada mañana, de acariciaros, de besaros, de ser vuestro maestro... es lo más grande que me puede pasar ahora mismo.

Me he equivocado muchas veces, he cometido errores, sigo teniendo dudas de todo, he pensado en tirar la toalla... pero llegáis vosotros y todo se da la vuelta. 

Mis niños... lo que más quiero en este mundo


Foto: http://corazonesdeesperanza.blogspot.com

lunes, 23 de septiembre de 2013

Gracias a todos los que formáis parte de mí

Hay momentos en la historia de la vida que uno se para a pensar, y a pensar, y a pensar... ¿Pensar? ¿En qué?...

Quizás sea una equivocación pensar tanto en cómo vas formando tu vida, en cómo quieres que sea, con quién quieres estar en ella o con quién no... 

Quizás lo único que valga es vivir y ya está, vivir a tope y da igual lo que venga detrás...

Pero siempre aparece tu cabeza, que empieza a centrifugar recuerdos, momentos, conversaciones, palabras bonitas y otras que te hunden, y al final del todo solo queda una frase: Todo eso es tu vida. 

No hay más...

Si tuviera que hacer una reflexión sobre lo que llevo de vida, diría que estoy cansado de tener que luchar con un esfuerzo mayor a lo que quiero llegar. El camino es largo, es pedregoso, demasiados peros... Siento envidia de la gente que le llega para todo y lo tiene todo, y yo me quedo con solo una pregunta: ¿por qué? 

Sé que no llego a ver lo que los demás tienen que hacer, que realmente todo puede ser más difícil o más fácil con respecto a mí, eso depende de cada uno. Si yo elegí el camino de ser maestro, con la ilusión de un chaval de 18 años, y no pensaba que iba a ser duro, me estaba equivocando por completo. 

Aún así, el camino solo ha hecho nada más que empezar, y sé por descontado que tendré que volver a caer, y levantarme de nuevo más fuerte. Ser maestro es el eje de mi vida, de todo lo que hago y de las relaciones que tengo. Y si volviera a nacer, volvería a ser maestro, por mucho que digan o dejen de decir. 

Quizás necesite un lugar diferente a este, para volver a empezar. Y solo en los ojos de las personas que forman parte de mí, lo puedo encontrar. 

Y tú*, que siempre has estado ahí, que confías en mí, que eres capaz de escucharme y de alentarme con tus palabras. Que te conocí o puede que te llegue a conocer, que te quedaste conmigo, o te tuviste que marchar. Que me enseñas, me enseñaste o me sigues enseñando. Que tienes un hueco para mí o haces lo posible por tenerlo, o simplemente no lo tienes pero lo dices con sinceridad. Que estás en la distancia, y parece como si estuvieras a mi lado. Que me hiciste daño y me pediste perdón, o no. Que me hiciste pasar un gran rato. Que pude charlar contigo dos minutos o una hora, y me quedé con un gran sabor de boca. Que me sonreíste y me abrazaste, a cambio de enseñarte, de acompañarte y de cuidar de ti. 

*Todos los que formáis parte de mí

Gracias por seguir conmigo. Gracias de verdad. 


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Los besos sin miedo... como los de los niños

Los niños, y siempre ellos. No me hace falta más.

El periodo de adaptación va marchando con sus ingredientes esenciales: lágrimas, mocos, pataletas, cierta incertidumbre al entrar por la puerta de la clase, preguntas tipo "¿cuándo viene mamá?", padres que les cuesta dejar a sus niños y conforme pasa el tiempo se dan cuenta de que los pequeños se adaptan y están contentos, pipís, un cierto descontrol hasta que vayan cogiendo la rutina... 

La mejor medicina para un maestro (desde mi punto de vista): PACIENCIA Y CARIÑO. 

Y algunos INSTANTES que te hacen ver que esta profesión tiene magia, y te dan la fuerza para seguir: 

Voy con una compañera a buscar un material para un pequeño trabajo y de paso me encuentro con uno de mis pequeños acompañado de su madre y su abuela. Me paro delante de él, me agacho para ponerme a su altura, y le miro a los ojos. La abuela y la madre le dicen "Mira, Jesús!!!" Él sabe quien soy, cada vez está más cerca de mí, y le pregunto "¿Me das un beso?", y qué beso... un beso profundo, tímido pero atrevido, que me llegó al alma. Bendito momento. 

Después, hablé un poco con la familia comentando aspectos de la adaptación, lo que el niño cuenta en casa... y al final de la conversación, una verdad como un templo: "Entre tu labor en la clase, y la nuestra en casa, lo estamos educando lo mejor posible". 

Y espero que besos como el de hoy sigan siendo parte de mi vida. Gracias mi vida.

lunes, 2 de septiembre de 2013

El retorno

"Las palmeras son tan altas, que pueden llegar hasta el cielo"- dice una pequeña mientras su madre la columpia en la plaza donde soy yo. Así llego al final del verano, con vistas a un curso largo y duro, con muchos proyectos por hacer y cosas que descubrir. Pero lo mejor que me va a pasar es volver a ver la carita de mis niños, lo que más quiero, y hacer que lleguen a lo más alto, hasta el cielo..."

Así comentaba ayer mi vuelta al cole. Una vuelta que conlleva muchas más cosas: proyectos, ideas, quebraderos de cabeza, risas y llantos, caer y levantarse, una gran historia a punto de comenzar, la historia de mi aula, de mis niños. 

Siento haberme ido sin avisar, sin decir nada. Las circunstancias de mi vida hicieron que tomara esta decisión, así de sopetón. Es algo que me dolió mucho, porque pensaba seguir escribiendo, pero no pude. 

Ahora, que todo está más o menos ordenado, vengo de nuevo para deciros que los instantes que vuelva a vivir, en los que sienta que todo fluye, que pueda volar y, sobre todo, ser yo mismo, estarán plasmados aquí. Y quiero que seáis partícipes de ello. 

Solo os pido paciencia para llevarlo y para poder recorrer el terreno que no he podido en este año sabático. 


"...En esta plaza la cual siempre tiene una bocanada de aire fresco para mi, rodeado de niños (como soy yo) y en la que acaba de sonreírme la pequeña, cojo mis nuevas fuerzas para el nuevo curso. Y como dice Dani Martin en su canción "Caminar": "que Septiembre no nos quite la ilusión jamás". "



Gracias por estar ahí, por darme el aliento que me hacía falta para volver. Os quiero.