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domingo, 2 de marzo de 2014

Taller ¿Quieres que te cuente un cuento?

Hace ya unos días recibí un mensaje de mi querida Pilar Redondo proponiéndome asistir a un taller que ella impartía en el espacio cultural Colombre. A mí no se me da muy bien contar cuentos... pero era la primera edición para maestros y maestras y, por supuesto, no me lo quise perder. 



Un lugar escondido en una callejuela de Triana, la iluminación, la música y las suaves palabras de Pilar, fueron transformando a todos los que nos congregamos, pasando de ser maestros a cuenteros que aprendían a mirar con ojos de niño, de adulto o de abuelo para transmitir una sensación diferente. 

Y es que transmitir emociones es la esencia. Mucho más importante es la emoción, el sentir del momento, que el libro que estés utilizando o la historia que estés narrando. Y eso es lo que a mí me llenó por dentro. Expresar con el cuerpo fue difícil, pero me dejé llevar por la emoción que sentí desde el principio, y se hace tan fuerte cuando una personita rondaba por mi cabeza en ese preciso instante. 

El tiempo volaba y mi nube cada vez se hacía más ancha al adentrarme en este maravilloso mundo. Y llegó "Pedro está enamorado". Conforme Pilar lo contaba, me imaginaba ser Pedro, al que tanto le costaba expresar sus sentimientos, y Carolina... Carolina podía ser una o muchas personas a las que conozco, o que me quedaban por conocer, pero que por no arriesgarme, no saben lo que siento aún. A medida que avanzaba, cada vez me sentía más identificado con el personaje y me hacía replantearme todo hacia el tema del amor, un sentimiento en el que siempre he dudado. 
Lo que yo no sabía es que, al final, la moraleja me venía como anillo al dedo. Y simplemente me encontré conmigo mismo y decidí que no podía aparentar ser nadie diferente. Amar es aceptar al otro, y es recíproco. Cada uno tal y como es, sin añadiduras.

Los álbumes ilustrados me fascinaron, y todas las historias que salieron. No hubo una que fuera igual, ni la forma de contarla. Cada una tenía un mensaje y un aprendizaje que dar. 
Y nos faltó tiempo para que Pilar presentara todos los recursos que había traído y el abanico de posibilidades que tenían. 

Fue una experiencia preciosa, rodeado de gente maravillosa y con una armonía increíble. Agradezco a todas y, sobre todo, a ti Pilar por la oportunidad que nos has brindado. Volví a casa pensando que había expresado todo lo que tenía dentro y la paz tan grande que sentí, y todavía sigo sintiendo. 

Como dice una persona a la que admiro y quiero muchísimo: "todo lo que te haga sentir, hay que atenderlo y expresarlo". Poco a poco lo voy consiguiendo. 

GRACIAS

viernes, 28 de febrero de 2014

El cazo de Lorenzo

De la autora del cuento "Por cuatro esquinitas de nada", llega "El cazo de Lorenzo". Un cuento que habla de las diferencias, la superación para sobrellevar el día a día y que termina de esta manera tan bonita y real a la vez. 




A veces me he sentido como si tuviera el cazo en la cabeza, que todo el mundo se olvida de mí o me ignora. Todos, probablemente, nos habremos sentido alguna vez así. Tengamos en cuenta a nuestros niños siempre, ellos siempre se merecen lo mejor.

lunes, 7 de octubre de 2013

Lo que siento por vosotros es inexplicable

Buenos días, 

son las 8 de la mañana, si... lunes de nuevo... "demasiao" para mí... 

Se me pegan las sábanas, vuelta a la rutina de la semana, que si el inglés, que si corre pa' arriba, corre pa' abajo. Noticias... las de siempre... como dice la canción de Estopa "Baja la marea, sube la contribución. Y nos la dan con queso, y queremos jamón" A veces no sabemos ni lo que queremos... 

Tengo dudas... muchas dudas... mantengo la calma, necesito un soplo de aire fresco, todos los días y a todos les hace falta un soplo, algo que les invite a seguir, porque por mucho que quieras, a veces necesitas un empujón. 

Voy pisando la calle, una sensación entre calor y frío, uno no sabe como atinar... vaya tela con el tiempo... y me acerco al puente... ese puente que hace que cambie todo al otro lado. Dos barrios completamente delimitados, no hay excusas, no hay argumentos, son dos mundos completamente diferentes...

Rodeo la glorieta... atascos, ruido, contaminación, caras largas, que huyen, te miran mal o simplemente no te miran... Yo también me evado en la música que llevo encima...

Llego... Cruzo la puerta... miro a la izquierda, no hay nadie... sigo adelante, saludo al personal... es increíble la cantidad de cosas que pasan antes de empezar a trabajar. 

Son las 9 de la mañana, campanas de la iglesia, se abren puertas...

Y algo que los gitanos llaman duende se despierta dentro de mi alma, pero mi duende no está relacionado con el arte. Mi duende es ver cada día esos cuerpecillos entrar por la puerta de clase, es introducirme en sus miradas, ponerme a su altura, e invitarles a que reciban de mí lo único que tengo: amor. No tengo nada más, y no me sirve nada más que eso. 

A veces podéis conmigo, podéis conmigo de lo enamorado que me tenéis, lo que siento por vosotros es inexplicable, y si me faltaseis algún día nada de lo que haga tendrá sentido. Os quiero con locura, y tener el privilegio de cantaros cada mañana, de acariciaros, de besaros, de ser vuestro maestro... es lo más grande que me puede pasar ahora mismo.

Me he equivocado muchas veces, he cometido errores, sigo teniendo dudas de todo, he pensado en tirar la toalla... pero llegáis vosotros y todo se da la vuelta. 

Mis niños... lo que más quiero en este mundo


Foto: http://corazonesdeesperanza.blogspot.com

lunes, 23 de septiembre de 2013

Gracias a todos los que formáis parte de mí

Hay momentos en la historia de la vida que uno se para a pensar, y a pensar, y a pensar... ¿Pensar? ¿En qué?...

Quizás sea una equivocación pensar tanto en cómo vas formando tu vida, en cómo quieres que sea, con quién quieres estar en ella o con quién no... 

Quizás lo único que valga es vivir y ya está, vivir a tope y da igual lo que venga detrás...

Pero siempre aparece tu cabeza, que empieza a centrifugar recuerdos, momentos, conversaciones, palabras bonitas y otras que te hunden, y al final del todo solo queda una frase: Todo eso es tu vida. 

No hay más...

Si tuviera que hacer una reflexión sobre lo que llevo de vida, diría que estoy cansado de tener que luchar con un esfuerzo mayor a lo que quiero llegar. El camino es largo, es pedregoso, demasiados peros... Siento envidia de la gente que le llega para todo y lo tiene todo, y yo me quedo con solo una pregunta: ¿por qué? 

Sé que no llego a ver lo que los demás tienen que hacer, que realmente todo puede ser más difícil o más fácil con respecto a mí, eso depende de cada uno. Si yo elegí el camino de ser maestro, con la ilusión de un chaval de 18 años, y no pensaba que iba a ser duro, me estaba equivocando por completo. 

Aún así, el camino solo ha hecho nada más que empezar, y sé por descontado que tendré que volver a caer, y levantarme de nuevo más fuerte. Ser maestro es el eje de mi vida, de todo lo que hago y de las relaciones que tengo. Y si volviera a nacer, volvería a ser maestro, por mucho que digan o dejen de decir. 

Quizás necesite un lugar diferente a este, para volver a empezar. Y solo en los ojos de las personas que forman parte de mí, lo puedo encontrar. 

Y tú*, que siempre has estado ahí, que confías en mí, que eres capaz de escucharme y de alentarme con tus palabras. Que te conocí o puede que te llegue a conocer, que te quedaste conmigo, o te tuviste que marchar. Que me enseñas, me enseñaste o me sigues enseñando. Que tienes un hueco para mí o haces lo posible por tenerlo, o simplemente no lo tienes pero lo dices con sinceridad. Que estás en la distancia, y parece como si estuvieras a mi lado. Que me hiciste daño y me pediste perdón, o no. Que me hiciste pasar un gran rato. Que pude charlar contigo dos minutos o una hora, y me quedé con un gran sabor de boca. Que me sonreíste y me abrazaste, a cambio de enseñarte, de acompañarte y de cuidar de ti. 

*Todos los que formáis parte de mí

Gracias por seguir conmigo. Gracias de verdad. 


lunes, 2 de septiembre de 2013

El retorno

"Las palmeras son tan altas, que pueden llegar hasta el cielo"- dice una pequeña mientras su madre la columpia en la plaza donde soy yo. Así llego al final del verano, con vistas a un curso largo y duro, con muchos proyectos por hacer y cosas que descubrir. Pero lo mejor que me va a pasar es volver a ver la carita de mis niños, lo que más quiero, y hacer que lleguen a lo más alto, hasta el cielo..."

Así comentaba ayer mi vuelta al cole. Una vuelta que conlleva muchas más cosas: proyectos, ideas, quebraderos de cabeza, risas y llantos, caer y levantarse, una gran historia a punto de comenzar, la historia de mi aula, de mis niños. 

Siento haberme ido sin avisar, sin decir nada. Las circunstancias de mi vida hicieron que tomara esta decisión, así de sopetón. Es algo que me dolió mucho, porque pensaba seguir escribiendo, pero no pude. 

Ahora, que todo está más o menos ordenado, vengo de nuevo para deciros que los instantes que vuelva a vivir, en los que sienta que todo fluye, que pueda volar y, sobre todo, ser yo mismo, estarán plasmados aquí. Y quiero que seáis partícipes de ello. 

Solo os pido paciencia para llevarlo y para poder recorrer el terreno que no he podido en este año sabático. 


"...En esta plaza la cual siempre tiene una bocanada de aire fresco para mi, rodeado de niños (como soy yo) y en la que acaba de sonreírme la pequeña, cojo mis nuevas fuerzas para el nuevo curso. Y como dice Dani Martin en su canción "Caminar": "que Septiembre no nos quite la ilusión jamás". "



Gracias por estar ahí, por darme el aliento que me hacía falta para volver. Os quiero.


martes, 1 de mayo de 2012

El peso del adiós





Una de las cosas complicadas y comprometidas de esta profesión es la hora de decir adiós. En realidad, a todos nos cuesta asumir una situación así. Pero lo más difícil es tener que decir adiós de repente, sin saber que aquella personita a la que has acogido desde el principio, a la que has dado todo tu cariño, has establecido un contacto especial y todas las mañanas te daba su calor entre achuchones y besos, se tiene que marchar...

Y eso es lo que pasó el lunes... De una forma inesperada, aunque ya olíamos algo, nuestro chiquitín se despidió de su educadora, cuidadora y compañera, se despidió de nosotros a través de ella... para ir, junto a sus padres, en busca de una vida y una situación mejor. 

Fue algo tan efímero e impactante...

Mi compañera no podía con su alma, ya os lo podréis imaginar, y los demás seguiamos impactados. Solo pude regalarle mi abrazo, aunque sabía que no era suficiente.

Qué injusta es la vida, qué injusta que nos pone estas pruebas en el camino, estas piedras que son casi imposibles de pasar. 

Desde aquí les deseo toda la suerte del mundo a esta familia, que siempre estará en lo más profundo de nuestros corazones, donde todos viven se hayan ido o no.

GRACIAS PEQUEÑO POR LLENARNOS LAS MAÑANAS DE LUZ CON TUS OJOS AZULES

domingo, 12 de febrero de 2012

Carta de un alumno a su maestro

Por Angela Marulanda G.

Enséñame cómo aprender y no qué aprender
enséñame a pensar y no tan solo que debo pensar.
Así desarrollaré mi inteligencia y no solamente mi memoria.

No me regañes delante de mis compañeros.
Me haces sentir humillado y temeroso de ser rechazado por ellos, aceptaré mejor tus correcciones, si me las haces calmadamente y en privado.

Señálame mis cualidades y reconoce mis habilidades.
La confianza que así desarrollo en mis capacidades me anima a esforzarme y me hace sentir valioso y adecuado.

No me insultes con palabras, ni con gestos despectivos.
Me haces sentir menospreciado y sin ánimo para corregir mis faltas y debilidades.

Ten en cuenta mi esfuerzo y mi progreso, no sólo el resultado final.
A veces con poco esfuerzo logro mucho… pero es más meritorio cuando pongo todo mi empeño, aunque logre poco.

Nota lo que hago bien y no solo lo que hago mal!.
Cuando subrayas mis éxitos y no mis fracasos, me siento motivado a seguir mejorando.

Cuando me corrijas o disciplines, hazlo sin maltratarme física o emocionalmente.
Si atacas mi persona o mi personalidad, deterioras mi autoestima y no mejoras mi disciplina.
Confía en mí y demuéstrame tu confianza. Cuando me repites la misma cosa una y otra vez, me doy cuenta de tu desconfianza y esto me precipita a fracasar.

Trátame con cariño, cortesía y respeto.
En esta forma te admiraré y, por lo tanto, desarrollaré un profundo respeto por ti.

No me amenaces, pero si lo haces, cúmplelo.
Si no cumples lo prometido, aprenderé que, haga lo que haga, siempre puedo salir eximido.
No me ruegues ni me implores que me porte bien. Te obedeceré cuando me lo exijas con firmeza y sin hostilidad.

Procura hacer clases amenas e interesantes, en las que yo pueda participar. Me aburro cuando todo es rutina, sólo tú hablas y yo nada puedo aportar.
Cuando te haga preguntas, no me digas "eso ya lo expliqué". A veces tus explicaciones no son claras o suficientes para mí, si pregunto es porque quiero entender y aprender.

No tengas preferencias.
 Cuando alabas a uno e ignoras a otros, deterioras nuestras relaciones y haces de mis compañeros mis enemigos.
Cuando me criticas para corregirme, me defiendo y no acepto mis defectos. Sólo si acepto mis fallos, podré tratar de corregirlos.
Ten en cuenta que aprendo más de quien no me desprecia.

martes, 31 de enero de 2012

Carta de una madre a los profesionales




Esta carta es de Chenchu, la mamá de Claudia, una pequeña diagnosticada con TGD. La carta se titula "Carta para algunos profesionales", pero yo la he titulado "Carta de una madre a los profesionales", porque Chenchu es una madre que está dispuesta a vivir y luchar hasta el fin por su hija y los profesionales (todos) tenemos que aprender mucho de ella. Ahí va:


Mi  capacidad de retener información y comprender es limitada.
Pero me niego a quedarme con mi anterior cara de inútil, cuando me hablen utilizando tecnicismos sobre cualquier trastorno o terapias, relacionadas con mi hija.
Soy una MADRE que antes de cualquier diagnostico trabajaba a ciegas….pero trabajaba con ella. Con un par!!
A los que estudiaron una o varias carreras…especializaciones….profesionales….no les gusta nada …..
Que una MADRE les diga lo que opina.
No les gusta que le lleves la contraria
No les gusta que le preguntes más de la cuenta
Estamos predispuestas dicen….
Estamos demasiado informadas….
Soy una MADRE, mi hija no son cuatro folios de información grapadas  para definirla.
Yo se quien es Claudia, tu no!...quiero que la conozcas, trabajes y la ayudes. Pero no me des lecciones por tener un titulo, sin conocerme primero.
Ayúdame….
No me trates como una MADRE LOCA. Trátame como una MADRE que esta luchando con locura…por su niña.
Ya esta bien de dar las gracias por lo que es mi derecho.
No me estas haciendo ningún favor.
Yo no te obligo a estar en tu puesto de trabajo.
No estoy pidiendo limosnas ,ni tengo que hacerte la pelota.
No me  psicoanalices a mi…ya sé que los papas pasamos por etapas diferentes después de los diagnósticos .
Limítense a escucharme ,por muy listos que sean y yo muy tonta….se sorprenderían de lo que se si se molestasen en preguntarme.
Se sorprenderían de las ganas que tengo por aprender para ayudar a mi niña.
Empiecen a trabajar….y dejen las suposiciones.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Maestra, ¿qué es el amor?

Un bonito relato que nos deja la página de Facebook de Ediba:

Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:
Maestra… ¿qué es el amor?

La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:
Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.

El primer alumno respondió:
Yo traje esta flor… ¿no es bonita?

A continuación, otro alumno dijo:
- Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?

Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio.
Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.

La maestra se dirigió a ella:
Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?

La criatura, tímidamente, respondió:
- Lo siento, seño. Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo. Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté coger ninguna. Vi también al pichoncito en su nido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí… Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros lo que he traído?

La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón.

El amor es algo que se siente.
Hay que tener sensibilidad para vivirlo.